miércoles, 16 de marzo de 2011

Embarazos sorpresa

Es cierto, ocurre y sorprendentemente con una frecuencia mayor de la que se podría suponer. Los embarazos en mujeres adoptantes o que acaban de adoptar son tan normales dentro de su rareza, que incluso están descritos en la literatura médica como hecho repetido. Cuando hablo de la rareza de estos embarazos, me refiero evidentemente, a esos casos en que las mujeres emprenden la adopción ante la imposibilidad de llevar adelante la vía biológica.

Es cierto que desconocemos en su faceta más profunda, los mecanismos que ponen en marcha y deciden los embarazos. Parece claro que hay un importante factor psicológico que determina que un óvulo destinado a desaparecer se convierta de pronto en alguien que dejará su huella en el mundo de una u otra manera. Pero ¿cómo funciona este misterioso factor? Los médicos insisten en la vida tranquila, en no obsesionarse...pero entonces ¿cuánto más se desea un embarazo, menos posibilidades hay de conseguirlo? Es extraño. A veces, uno tiene la sensación de que la vida está dominada por fuerzas aburridas, empeñadas en divertirse a costa de los pobres mortales y nuestras pequeñas vidas. ¿Cómo sino se explican los cientos de embarazos no deseados concebidos en un momento de arrebato, en las peores condiciones emocionales, materiales y de toda índole? ¿O esos embarazos imposibles en mujeres aparente y médicamente fértiles?

En realidad no sirve de nada cuestionarse. Quizá la respuesta esté dentro de un plan universal, un destino personal...quien sabe. Pero si es así, qué puñetero es a veces.

Cuando se emprende el camino de la adopción con el corazón, se vuelcan en el proceso todas las emociones inherentes a la búsqueda de un hijo. Para algunas personas, este paso supone abandonar un sueño para abrazarse a otro. Olvidar el deseo de tener un hijo biológico para concentrarse en otra forma de formar una familia. Esto supone un duelo y un esfuerzo importante. Para algunas personas, muy costoso.

Otras veces no es así y simplemente se escoje esta vía como opción personal, olvidando el hecho reproductivo y concentrándose en el hecho maternal o paternal. Pero en cualquiera de los casos, se invierte en esto mucha energía, mucha ilusión y mucho esfuerzo.

¿Y qué ocurre cuando de repente aparece el embarazo? Quizá después de intentarlo durante años, cuando al fin se ha abandonado esa lucha. Quizá sin haberlo intentado nunca. O incluso, sin desearlo. Pero en cualquier caso, de forma inesperada.

DEsde fuera parece sencillo. Ya está. El hijo viene a nosotros sin tener que ir a buscarlo. Biológicamente. Asunto zanjado. Pero no siempre es tan sencillo. Adoptar, como parir, supone la creación en la mente y el corazón de un hijo imaginado. Y si el embarazo obliga a la suspensión de la adopción algo se trunca, como en un aborto. La alegría del hijo que viene se mezcla con la tristeza del hijo al que no llegaremos. Un duelo que también hay que vivir porque al final, el corazón es el inventor de cada uno de nuestros sueños y al corazón le cuesta siempre decir adiós.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

ahhh, y se te olvida el que los 2 lleguen casi al mismo tiempo y por las 2 vías...no sé que parecerá desde fuera, pero al menos para mí,de todo menos sencillo!!!
(hablamos de tantas cosas por tfno, que no te ha dado tiempo de contarme que estrenabas blog)
Besitos, mónica y familia

Mercedes y Eduardo dijo...

Por favor sigue escribiendo.

aialmar dijo...

Ay Moni, qué ilusión. Ya había visto en visitantes un registro de tu zona pero no pensé que serías tú. Qué alegría!