miércoles, 6 de junio de 2012

Para mi Flor de Luna

Hoy me dirijo a tí, mi niña del alma. Te hablo en público para hacer volar mis palabras y darles alas. Porque hablo de mil cosas de la vida cotidiana, de lo que creas con tu fuerza y tu presencia, y sin embargo...Sin embargo nunca te he escrito cuánto te quiero. No le he puesto palabras dibujadas a estos sentimientos que me embargan. Porque me arrastra la vida y me sumerjo en el deber olvidando a veces el querer. Porque me quedo pequeña a veces ante el peso que a menudo nos echa encima la vida. Porque se me agota la energía y me quedo en el camino hacia tí sin llevarte en las manos, evidente, el amor que siento por tí. Y de pronto, cuando de nuevo algo ocurre en este devenir nuestro, siempre convulso, siempre alerta, me quedo suspendida en un pulso, contando los segundos sumergida en el miedo. Y te veo tan chiquita, con tus ojos de noche y tu nariz diminuta; tu sonrisa de pilla y tus idioma personal, con tu media lengua y tu mirada larga, larga, que traduce mi alma y la reescribe de nuevo. Tan pequeña y tan grande. Hoy, mi amor, te escribo mi amor en el aire, y me duelen las ganas de abrazarte enseguida y de saberte segura de nuevo.
Mi niña de luna, mi flor de luz. Te quiero Aigul. Te quiero y nunca te lo diré lo bastante alto, lo suficientemente fuerte.

1 comentario:

Mercedes Moya dijo...

Que maravilla!
Cuando parece que del amor-amor de madre-todo esta dicho,eres capaz de escribirlo con palabras nuevas. Aunque se destile amor en el mas pequeño gesto rutinario no basta con sentirlo, no basta con la entrega, el amor hay que verbalizarlo